¿Meditar me hace indiferente?
Descripción del curso
Comienzas a realizar terapia, a meditar o a practicar la espiritualidad buscando algo de paz en tu vida. Tras cierto tiempo lo logras y te das cuenta de que... ya las cosas no te afectan como antes; de hecho, muchas ya ni te afectan. Tanto es así que incluso tu familia se molesta contigo y te critica porque ya no discutes como antes, ya no peleas ni dramatizas. En general, ves situaciones de sufrimiento y ya no sufres como sufrías antes.
Entonces viene la pregunta: ¿Me estoy volviendo indiferente? Y caíste en la trampa. Llevas trabajando en ti mucho tiempo en busca de esa paz, y cuando la logras, te sientes culpable porque “nada te afecta”. En realidad, no es que seas indiferente, es que has dejado de creer en tu drama y, por tanto, también has dejado de creer en el drama ajeno. Por fin has comprendido que no sirve de nada comprar el dolor ajeno.
Si una persona sufre por una ruptura de corazón y tú compras su dolor, no le estás ayudando en nada; de hecho, ahora son dos los que sufren. Sufrir por otras personas no alivia su dolor. Parece bonito, parece empático, pero en realidad te hace sentir mal. No solo te afecta a ti, sino que, al sentir lástima por estas personas, los haces menos y les quitas el poder para que puedan salir adelante. Esto no es compasión, sino falsa compasión.
Esto no significa que no ayudemos a los demás, sino que, en lugar de hacerlo porque tú te sientes mal por lo que están viviendo, lo hagas desde tu más absoluta paz y alegría, para que ellos también lo puedan lograr. Y cuando no puedas ayudar, seguirás en paz y alegría.
En este punto se convierte en un gran reto. Es un punto de inflexión, porque ya no vas a tener el drama y el dolor que te empujaban antes a ayudar, sino que ahora debe ser tu verdadero sentimiento de compasión y caridad lo que te lleve a cuidar de los demás.
Entonces descubrirás el verdadero significado de “estar al servicio”. Muchas personas se quedan en este punto y caen en el orgullo y el sentimiento de superioridad respecto a los problemas de los demás, y tarde o temprano pierden su paz y felicidad. Karma.
Desde esta comprensión, entiende que aquellos que se molestan contigo por lo que ellos llaman “indiferencia”, nosotros lo llamamos verdadera compasión. Lo que les sucede es que tienen miedo de que dejes de amarles. Así que tan solo explícales que has descubierto que el drama no es la mejor manera de relacionarte, que has cambiado, pero que, sin embargo, sigues queriéndoles y amándoles. Busca la manera de que se sigan sintiendo seguros sin renunciar TÚ al fruto de tu trabajo y evolución.


